Personal

¿De qué necesitas liberarte?

Creo que para que muchos aspectos de la vida vayan bien, incluyendo el ámbito laboral, primero tienes que estar bien tú. Y tener claro de qué necesitas liberarte para alcanzar esa meta.

En esta pequeña serie de reflexiones personales con las que estoy despidiendo el año me gustaría hablarte de aquellas cosas de las que me he liberado en los últimos años y a las que odiaría tener que regresar. Son cuestiones (algunas pequeñas, la mayoría no tanto) que al desaparecer o alterarse, el cambio en mi vida ha sido enorme, ¡mucho más de lo que esperaba!

Slow living trabajar desde casa

Horarios que no se adaptan a mí: Durante muchos años trabajé desde casa por las mañanas, y después de comer me iba a trabajar a una tienda, de cara al público. Este horario partido me venía muy bien por el cambio de ambientes y de actividades, pero suponía que tenía que madrugar, pero también llegaba a casa por la noche, cansada pero demasiado activa para irme a dormir temprano. En conclusión: No era capaz de descansar como necesitaba. Para mí ha sido fundamental encontrar un trabajo en el que se aprovecharan al máximo las horas en las que más productiva soy y que me permita descansar en los momentos en los que mi cuerpo busca un ritmo más calmado.

Productos ultraprocesados: Aumentar la cantidad de ingredientes y de comidas que realizo con productos frescos y reducir los procesados y los azucarados me ha ayudado a tener mucha más energía y a sentirme mejor en mi propio cuerpo, pero también a saber lo que estoy comiendo, entender mejor las señales de mi cuerpo y disfrutar del proceso de preparación de la comida. Yo, que odiaba cocinar (y aún hoy en día le tengo cierta aversión), he notado un cambio gigante en cómo me trato sabiendo lo que estoy comiendo: ¡y es que no me puedo exigir lo mismo cuando me alimento saludablemente y mi cuerpo tiene todo lo que necesita que en esos días en que sé que no estoy comiendo de una forma tan nutritiva!

slow living comer mejor

Presión social: Existe la creencia generalizada de que para ser un adulto de éxito tienes que tener vida social, hacer deporte, leer mucho, comer sano, tener la casa impecable, rendir bien en el trabajo y formar una familia. ¡Esto es tremendamente irreal! Según mi experiencia, cada persona debería poder establecer sus prioridades, sin perder de vista que el objetivo último es mantener la salud física y mental, y permitirse que estas prioridades cambien según sea necesario. No dejarse llevar por la presión social es muy difícil, requiere tiempo, paciencia, autoconocimiento y constancia, pero es un camino que a mí me ha cambiado la vida.

Objetos que ya no tienen lugar en mi vida: El minimalismo no va conmigo, ¡y es que soy coleccionista! Pero deshacerme de viejos recuerdos, de prendas de ropa gastadas o que ya no me sirven y que me trasladan a épocas pasadas de mi vida, o incluso a personas de las que no quiero saber nada, es casi terapéutico. Donar, reciclar o tirar esos objetos ha sido liberador tanto a nivel emocional como para tener más espacio en casa… para más objetos. Lo siento, Marie Kondo.

ordenar armario

Relaciones tóxicas: Las personas que te acompañan en este viaje que es la vida deberían sumar, nunca restar. Esto se aplica tanto a relaciones afectivas como de amistad: liberarse del pesimismo, los ambientes negativos y la mala influencia que algunas personas pueden ejercer sobre ti, incluso si no lo pretenden, te permitirá crecer como persona. En la misma línea, cerrar heridas sobre relaciones pasadas o aprender a gestionar cómo nos relacionamos con esas personas de las que no es tan fácil liberarse (compañeros de trabajo o familiares) es muy beneficioso, aunque puede requerir algo de ayuda profesional.

Desaprender: Nuestras creencias, miedos y apegos merecen que los analicemos y tratemos de deconstruirlos. Poner a prueba nuestros propios sistemas y creencias puede ser agotador al inicio, pero, una vez destruidas estas barreras, las posibilidades son casi infinitas. Distingue tus propios límites y creencias de los que otros han puesto por ti y verás cómo se abre ante ti un universo de posibilidades.

 

¿Has empezado a liberarte de algunas de estas piedras en el camino?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *