Extimidad
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¿Qué es la extimidad?

¿Cómo nos mostramos en las redes sociales? ¿Qué porcentaje de nuestra vida privada se hace público en Internet? La clave está en un término: Extimidad.

Según la Real Academia Española, la intimidad es es la “zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”. Es decir, aquello que no mostramos salvo a nuestros seres más queridos y cercanos, o que no estamos dispuestos a compartir en cualquier contexto. En contraposición surge el término extimidad, que consiste en mostrar voluntariamente diferentes aspectos de nuestra vida personal para, a veces inconscientemente y otras por elección propia, conectar con nuestros seguidores y amigos en redes sociales, y recibir la respuesta que deseamos de ellos. Esta respuesta pueden ser “Me Gusta”, comentarios, mensajes, etc.

A nivel individual, y tanto para perfiles de empresa como personales, es importante saber hasta dónde quieres mostrarte y exponerte en Internet, y qué parte de tu vida enseñar en redes sociales o no. Si eres un autónomo o quieres que tu proyecto laboral se asocie con tu persona, puedes mostrar tanto como quieras siempre que seas fiel a ti y a tus valores, y que se mantenga la coherencia con tu imagen de marca.  Ésta es una forma de buscar tu propio espacio y tu propia voz mientras creas comunidad en tus redes sociales. Para redactar este artículo pedí ayuda a mis seguidores de Instagram, que respondieron con su propia visión sobre el uso de las redes sociales en relación a su vida personal. De su experiencia he podido extraer seis conclusiones clave para gestionar la extimidad.

Seis claves para gestionar mejor tu extimidad

  1. No te compares: Olvida lo que hacen o dejan de hacer tus competidores, muestra tanto como te haga sentir cómodo, y detente en el momento en el que salte una pequeña alarma en tu interior.
  2. No juzgues: Cada persona marca la línea entre lo que enseñan y lo que no, y juzgar sus decisiones (por ejemplo, mostrar a su familia o no) no le hace bien a nadie, y menos a ti.
  3. Escúchate: Que en el pasado te hayas sentido bien mostrando algo privado no significa que tengas que volver a hacerlo. Que hables de un asunto personal en tus redes no quiere decir que tengas que contarlo con todo lujo de detalles. Escúchate y analiza cómo te sientes en cada momento. Entre los límites a la exposición online que compartieron conmigo algunas personas mediante Instagram se encuentra el no permitir el acceso a los perfiles privados a nadie que no conozcan en persona, ya que no se sentían cómodas sabiendo que un desconocido se adentra en su vida.
  4. Respeta: Tu contenido en redes sociales puede afectar a otras personas. Mostrar a familiares, amigos o compañeros de trabajo sin su consentimiento o contar cuestiones que les afectan sin que estén de acuerdo con ese nivel de exposición se considera una falta de respeto. Varias personas me escribieron mensajes privados, al tratar el tema de la extimidad a través de Instagram Stories, para contarme que nunca publican fotos en las que aparezcan amigos o familiares sin preguntarles antes por su consentimiento.
  5. Evita problemas que puedan derivarse: Por ejemplo, plantéate si te conviene mostrar fotos de tu lugar de trabajo o del camino que sigues cada día para recoger a tus niños del colegio. Nunca sabes quién puede ver tu contenido, por muy privadas que sean tus redes. Entre los hábitos más frecuentes de quienes compartieron su experiencia conmigo en Instagram está el no mostrar dónde se encuentran en cada momento: En su lugar, publican las fotos que hayan tomado en ese lugar a posteriori. No compartir fotos de menores de edad o datos personales como la dirección de casa o el uniforme del trabajo son otros de los límites a la exposición en redes más habituales.
  6. Cuida tu imagen personal: Sé consciente de que el contenido que compartas en tus redes sociales conformará la imagen que tus seguidores tienen de ti, y que entre esos seguidores pueden encontrarse personas de todo tipo. Analizar si lo que vas a compartir es beneficioso para tu imagen personal (sobre todo de cara a futuros empleos o relaciones personales) o no siempre es una buena decisión.

¿Estamos mostrando demasiado?

Uno de los aspectos más interesantes sobre la extimidad es que no consiste, simplemente, en abrir un sinfín de puertas hacia nuestra vida personal. Se trata de una intimidad creada para ser compartida y expuesta, una construcción mediática en sí misma. Por poner un ejemplo sencillo: antes de recibir visitas, seguro que recoges y ordenas un poco la casa, barres el suelo y te aseguras que no haya platos sucios, aunque en tu día a día no te preocupe tanto que la casa no parezca sacada de un catálogo de Ikea. Lo mismo ocurre en las redes sociales: lo que mostramos en ellas es una realidad modificada para hacerla más atractiva o interesante a ojos de los demás.

¿Conocías este término? ¿Cuáles son tus límites a la hora de mostrarte en redes sociales?

 

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